Las tenencias en custodia de bancos centrales extranjeros en la Fed cayeron 18.200 millones de dólares en la semana finalizada el 20 de noviembre, el mayor descenso semanal desde marzo de 2020. La caída, concentrada en Treasuries de largo plazo, coincide con un empinamiento de 12 pb de la curva 10s30s y un ensanchamiento de la base de divisas a 3 meses.
LA SEÑAL: Las salidas de custodia y el empinamiento de la curva apuntan a una menor demanda extranjera de Treasuries de largo plazo, presionando los rendimientos al alza.
Los diferenciales ajustados por opción de high yield se han comprimido hasta aproximadamente 310 pb, cerca de su nivel más estrecho desde 2007, justo cuando 1,1 billones de dólares de deuda subinvestment grade vencen hasta 2027. El mercado descuenta condiciones de default impecables mientras la escalera de vencimientos exige una refinanciación agresiva en un régimen de tasas más altas por más tiempo.
LA SEÑAL: El riesgo de duración de diferencial domina el crédito: un OAS tan estrecho deja un downside asimétrico si el muro de refinanciación obliga a la oferta primaria a repreciarse más amplia.
El SOFR se disparó 12 pb hasta el 5,38% a medida que la demanda de repo de fin de trimestre chocó con un déficit de colateral de 1,2 billones de dólares, mientras el IOER de la Fed se mantuvo en el 5,15%. El diferencial de 23 pb señala una fragmentación cada vez mayor del mercado monetario y un acaparamiento de colateral.
LA SEÑAL: Cabe esperar una mayor presión al alza sobre las tasas de financiamiento a corto plazo de cara al cierre de trimestre, lo que respalda la volatilidad en el tramo corto y la profundización de la pendiente de la curva de letras del Tesoro.
Las tasas de financiación agregadas de los perpetuos se tornaron negativas en los principales exchanges, con la financiación de BTC en Binance en -0,015% cada 8 horas, la más baja desde marzo. La cascada de liquidaciones de posiciones largas por 1.800 millones de dólares señala un desapalancamiento forzado, pero la financiación negativa a menudo precede a los short squeezes.
LA SEÑAL: La financiación negativa y el elevado interés abierto crean condiciones para un short squeeze; conviene vigilar un repunte de las tasas de financiación y un descenso del interés abierto como detonante alcista.
El spot de Henry Hub a 3,42 $/MMBtu descuenta un déficit de almacenamiento que las inyecciones no logran cerrar: los inventarios actuales se sitúan 240 Bcf por debajo de la media de 5 años. Con solo unas semanas de ventana de inyección restantes, el riesgo invernal es ahora un problema físico, no solo de precio.
LA SEÑAL: La asimetría de volatilidad del contrato prompt se inclina al alza de cara a la temporada de extracción, a medida que el colchón de almacenamiento se reduce a su nivel más ajustado desde 2021.
El refinanciamiento trimestral del Tesoro mantuvo sin cambios los tamaños de las subastas de cupones, recurriendo a las letras para cubrir necesidades de financiamiento elevadas. Esto mantiene la oferta de duración por debajo de lo esperado, pero con la prima de plazo a 10 años en 85 pb, los mercados descuentan un creciente riesgo fiscal.
LA SEÑAL: La emisión concentrada en letras ancla los rendimientos del tramo corto, pero empina la curva a medida que los inversores exigen mayor prima de plazo.
La superficie de volatilidad del VIX de CBOE se ha invertido a medida que la volatilidad implícita de las opciones put a 25 delta se dispara hasta 38, lo que señala demanda institucional de protección a la baja. Con los futuros del VIX en backwardation y la asimetría put/call en el 12%, la cobertura del riesgo de cola impulsa la narrativa.
LA SEÑAL: La elevada asimetría y el backwardation indican una creciente demanda de protección a la baja, lo que favorece las estrategias de volatilidad larga.
El IPC de servicios subyacentes excluida la vivienda (supercore) se mantiene en el 4,1% interanual por tercer mes consecutivo, desafiando las expectativas de relajación de la Fed. Con la tasa anualizada a tres meses en el 3,8% frente al 2,1% previo a la pandemia, la cola de desinflación se está aplanando.
LA SEÑAL: La persistente inflación supercore ancla los tipos del tramo corto de la curva, limitando el potencial de caída del rendimiento a 2 años en torno al 4,10% y empinando la curva 2s10s a medida que crecen las dudas sobre el crecimiento del tramo largo.
Las comisiones de gas de Binance Smart Chain se dispararon un 140% hasta los 12 gwei, ya que la actividad DeFi en PancakeSwap impulsó las transacciones diarias por encima de los 5 millones. El TVL en BSC subió un 8% hasta los 12.300 millones de dólares, lo que señala una rotación hacia las granjas de alto rendimiento de BNB Chain.
LA SEÑAL: El impulso on-chain de BSC es alcista para BNB y PancakeSwap (CAKE) a medida que las comisiones de gas se normalizan en niveles más altos, aunque conviene vigilar los riesgos de congestión.
Los inventarios de cobre de la LME se han hundido un 18% en dos semanas hasta 98.500 toneladas, el nivel más bajo desde 2008, mientras el diferencial cash-3M ha virado a un backwardation de 85 dólares por tonelada. La demanda de la transición energética se acelera, con el consumo mundial de cobre para solar y vehículos eléctricos un 22% interanual al alza.
LA SEÑAL: El mercado del cobre se está tensando, y el backwardation y los bajos inventarios señalan nuevas alzas de precios.
Los breakevens de los TIPS a 10 años se han desplazado hasta el 2,42%, máximo de cuatro semanas, descontando una inflación subyacente persistente justo cuando el Tesoro subasta 42.000 millones de dólares en notas a 10 años y 25.000 millones en bonos a 30 años. Los rendimientos reales en el 1,98% están perdiendo su capacidad de anclaje mientras los dealers se posicionan anticipadamente ante el riesgo de convexidad en una semana de liquidación intensa.
LA SEÑAL: La ampliación de los breakevens ante la oferta sugiere que el mercado exige una mayor compensación por inflación para absorber duración, una señal bajista para los Treasuries nominales de tramo largo y un viento de cola para los TIPS y los activos reales sensibles a la inflación.
El repunte del oro hasta los 2.740 dólares/oz se ha desacoplado del rendimiento del TIPS a 10 años, situado en el 1,85%, un nivel que históricamente implicaría un oro por debajo de los 2.000 dólares. La correlación móvil a 90 días entre el oro y los rendimientos reales se ha vuelto positiva, lo que señala un cambio de régimen en el que la diversificación de las reservas soberanas y la cobertura geopolítica dominan el descubrimiento de precios.
LA SEÑAL: La ruptura del oro de su relación inversa con los rendimientos reales sugiere un mayor potencial alcista hacia los 2.800 dólares, a medida que los modelos tradicionales no logran captar la demanda estructural.
La escalada del DXY hasta 107,5 está exacerbando la escasez de dólares offshore, con la base de divisas cruzadas EUR/USD a 3 meses ampliándose hasta -45 pb, la más amplia desde marzo de 2020. Esto señala un estrés creciente en los mercados de financiación globales mientras los bancos no estadounidenses se afanan por obtener liquidez en dólares.
LA SEÑAL: La fortaleza del dólar está endureciendo la liquidez offshore, lo que plantea riesgos para los activos de riesgo globales y los mercados emergentes.
El suministro circulante de Tether se expandió en 2.000 millones de dólares en 48 horas hasta los 112.000 millones, impulsado por la demanda offshore y una prima creciente en los pares USDT/USD. El movimiento señala una migración estructural de liquidez en dólares hacia los raíles cripto mientras las mesas de arbitraje explotan diferenciales de 35 pb.
LA SEÑAL: Alcista para la liquidez del mercado cripto y el colateral DeFi, pero conviene vigilar la inestabilidad del peg si se acumula presión de reembolso.
Las existencias de crudo en EE. UU. cayeron 5,2 millones de barriles, muy por encima de lo esperado, mientras la utilización de refinerías subió al 94,7%. La extracción tensa los mercados físicos, con el WTI al contado repuntando a 76,80 USD/barril y los diferenciales temporales ampliándose.
LA SEÑAL: Sesgo alcista para el WTI a corto plazo, ya que la reducción de inventarios y la sólida demanda de refinación sostienen los precios.
La subasta de notas a 10 años registró un ajuste a la baja de 2,5 pb, con los creadores de mercado tomando el 22% frente al 15% promedio. La demanda indirecta cayó al 65%, lo que señala un debilitamiento de la demanda extranjera.
LA SEÑAL: Sesgo bajista en duración; se espera un empinamiento de la curva de rendimientos a medida que se acumula la concesión de la subasta.
El contrato de WTI del primer mes cotiza con una prima de 2,80 dólares frente al contrato a 12 meses, lo que señala escasez física. Los inventarios en Cushing caen a 22,1 millones de barriles, el nivel más bajo desde 2022, mientras la utilización de refinerías alcanza el 95,4%.
LA SEÑAL: Sesgo alcista para los precios del crudo a corto plazo, ya que la backwardation incentiva la reducción de inventarios y sostiene las primas al contado.
La reducción del balance de la Fed continúa a un ritmo de $60.000 millones mensuales en Treasuries y $35.000 millones mensuales en MBS, drenando reservas hacia los $3,0 billones. El reverse repo overnight (ON RRP) se ha desplomado a $180.000 millones, dejando a las reservas como el amortiguador de liquidez marginal.
LA SEÑAL: La escasez de reservas está tensionando la base del tramo corto; hay que vigilar la ampliación del diferencial SOFR-IORB y los picos en el repo a medida que se agotan los amortiguadores.
El volumen negociado en 24 horas en los DEX de Solana alcanzó los $12.300 millones, un aumento del 47% trimestral, mientras que los volúmenes spot de los CEX cayeron un 12%. La liquidez está migrando on-chain a un ritmo acelerado.
LA SEÑAL: Es probable que SOL supere al mercado a medida que mejora la profundidad de liquidez on-chain y aumenta la captura de comisiones.
Los bancos centrales mundiales compraron un récord de 1.200 toneladas de oro en 2025, impulsados por la desdolarización y la diversificación de reservas. El oro al contado alcanzó los 2.950 dólares por onza, mientras que la cuota del dólar en las reservas globales cayó al 58%.
LA SEÑAL: El oro sigue siendo una cobertura estratégica contra la depreciación fiduciaria y la fragmentación geopolítica, con un objetivo al alza de 3.200 dólares por onza.