Relajación de emergencia: el BNS actúa para contener al franco
El Banco Nacional Suizo recortó de forma inesperada su tipo de interés oficial en 50 puntos básicos hasta el -0,75% y anunció un techo para el franco en 1,05 por euro, con efecto inmediato. La decisión llega después de que el euro se hundiera esta semana hasta 1,025 francos, el nivel más fuerte de la divisa helvética desde 2015, impulsado por la demanda de activos refugio en medio de la turbulencia política en la eurozona. El balance del BNS ya se ha inflado hasta 1,2 billones de francos, equivalente al 150% del PIB, a medida que intervenía para frenar la apreciación del franco.
Reacción del mercado: el franco se hunde y las rentabilidades se desploman
El franco se debilitó un 2,3% frente al euro hasta 1,052, mientras que la rentabilidad del bono de la Confederación Suiza a 10 años cayó 18 puntos básicos hasta el -0,45%. La medida del BNS también arrastró a la baja las rentabilidades en toda la curva, con el bono a 2 años descendiendo hasta el -0,85%. Los mercados de renta variable reaccionaron al alza: el índice SMI subió un 2,1%, liderado por exportadores como Nestlé (+3,2%) y Roche (+2,8%). Por su parte, el euro ganó un 0,8% frente al dólar hasta 1,092, revirtiendo parcialmente las pérdidas recientes.
Riesgo político en la eurozona: el catalizador
La actuación del BNS se desencadenó por la escalada de los riesgos políticos en la eurozona. Las próximas elecciones generales en Italia, previstas para el 15 de noviembre, han registrado un fuerte aumento del apoyo a los partidos antieuro, y los sondeos sitúan a la coalición populista con una ventaja de 8 puntos. En Francia, las negociaciones presupuestarias se han bloqueado, lo que alimenta el temor a un cierre del Gobierno. Estos acontecimientos han empujado a los inversores hacia la seguridad del franco, con un aumento de las reservas de divisas de 45.000 millones de francos solo en el último mes.
Implicaciones: inflación y burbujas de activos
Aunque las medidas del BNS pretenden frenar la fortaleza del franco, corren el riesgo de avivar la inflación y las burbujas de activos. El IPC suizo ya se sitúa en el 2,8%, por encima del objetivo del 2% del BNS, y los tipos negativos podrían inflar aún más los mercados inmobiliario y bursátil. La expansión del balance del BNS también suscita preocupación por la independencia a largo plazo del banco central. Los inversores deberían seguir de cerca la situación política en la eurozona; cualquier deterioro adicional podría obligar al BNS a intervenir con mayor agresividad, poniendo potencialmente a prueba el suelo de 1,05.