La liquidez cripto se agota mientras los rendimientos soberanos atraen: un tango delicado
En una semana en la que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años superó el 4,25% y el de 2 años tocó el 4,95%, la profundidad del mercado cripto se ha reducido a niveles no vistos desde la turbulencia bancaria de marzo. El pulso entre los rendimientos libres de riesgo y la liquidez de los activos digitales alcanza una coyuntura crítica.
Bajista para las criptomonedas a corto plazo, ya que los rendimientos soberanos ofrecen atractivos retornos ajustados al riesgo, drenando liquidez de los activos especulativos.
Si la Reserva Federal señala una pausa en las subidas de tasas, los rendimientos soberanos podrían retroceder, impulsando una rotación hacia las criptomonedas. Además, la narrativa del halving de Bitcoin y la creciente adopción institucional a través de ETF podrían proporcionar un suelo. Las métricas on-chain muestran que los tenedores de largo plazo están acumulando, con saldos en exchanges en mínimos de 5 años.
Una inflación persistente podría obligar a la Fed a mantener tasas más altas por más tiempo, elevando aún más los rendimientos soberanos y haciendo que la falta de rendimiento de las criptomonedas sea cada vez menos atractiva. Las presiones regulatorias y la baja liquidez exacerban las ventas. El mempool se está vaciando rápidamente, lo que indica una menor demanda de la red, mientras que las entradas de stablecoins a los exchanges se han estancado.
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La correlación entre los rendimientos soberanos y la liquidez cripto nunca ha sido tan pronunciada. Mientras el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años escalaba al 4,25% esta semana, el valor total bloqueado (TVL) en protocolos DeFi caía un 7% hasta los 42.000 millones de dólares, y el diferencial medio entre compra y venta en los principales exchanges se ampliaba en 15 puntos básicos. La profundidad de mercado para BTC-USD en los principales exchanges ha caído a 120 millones de dólares dentro del 2% del precio medio, frente a los 200 millones de hace un mes. Esta liquidez cada vez más delgada amplifica las oscilaciones de precio: una orden de venta de 10 millones de dólares ahora puede mover Bitcoin un 1,5%, en comparación con el 0,8% anterior.
Mientras tanto, el mempool cuenta su propia historia. Las transacciones se liquidan a un ritmo de 2,5 sat/vB, con solo 15.000 transacciones sin confirmar, lo que señala una menor demanda de la red. Esto está muy lejos de la congestión vista durante las fases alcistas, cuando los atrasos en el mempool superaban las 100.000 transacciones y las comisiones se disparaban por encima de los 50 sat/vB. La falta de actividad on-chain sugiere que el fervor especulativo se ha enfriado y el capital busca rendimiento en otros lugares.
Los rendimientos soberanos son el principal imán. Con el bono del Tesoro a 2 años en el 4,95% y el de 10 años en el 4,25%, los inversores pueden obtener rendimientos libres de riesgo que empequeñecen los rendimientos de staking de las principales criptomonedas. El rendimiento del staking de Ethereum ronda el 3,5%, mientras que Bitcoin no ofrece ninguno. Esta brecha de rendimiento es insostenible en un entorno de aversión al riesgo, y estamos viendo las consecuencias: la capitalización de mercado de las stablecoins ha disminuido en 2.000 millones de dólares en la última semana, y las entradas a los exchanges se han ralentizado hasta un goteo.
El caso alcista se basa en el próximo movimiento de la Fed. Si los datos de inflación se suavizan, los rendimientos podrían caer y las criptomonedas podrían recuperar su atractivo. La adopción institucional sigue creciendo, con el ETF de BlackRock registrando entradas modestas a pesar de la crisis de liquidez. Los tenedores de largo plazo no están vendiendo; los datos on-chain muestran que las direcciones con más de 1 BTC están en máximos históricos. Pero por ahora, la marea de liquidez está bajando y estamos viendo quién nada desnudo.