Fin del control de la curva de rendimientos: los JGB se reprecian con violencia
La decisión del BoJ de abandonar el YCC y elevar los tipos al 1,25% desencadenó una venta inmediata de bonos del Estado japonés. El rendimiento del JGB a 10 años se disparó 25 puntos básicos hasta el 2,10%, su nivel más alto desde 2008, mientras que el rendimiento a 30 años subió 30 puntos básicos hasta el 3,05%. El banco central también anunció que dejará de comprar ETF y reducirá sus tenencias de bonos corporativos en un 20% anual. Este giro de política monetaria se produce después de que el IPC subyacente, que excluye los alimentos frescos pero incluye la energía, alcanzara el 3,8% interanual en septiembre, muy por encima del objetivo del 2% del BoJ por trigésimo mes consecutivo. Con los rendimientos reales aún en negativo, el BoJ pretende normalizar su política sin descarrilar la economía, pero el mercado está desafiando su determinación.
Tsunami de repatriación: 900.000 millones vuelven a casa
Se espera que los inversores institucionales japoneses, incluidos las aseguradoras de vida y los fondos de pensiones (GPIF), repatríen aproximadamente 900.000 millones de dólares desde activos en el extranjero, principalmente bonos del Tesoro estadounidense y bonos europeos, a medida que se desploman los costes de cobertura y los rendimientos nacionales se vuelven atractivos. El JGB a 10 años ofrece ahora un rendimiento real positivo después de la inflación, lo que lo convierte en una alternativa muy atractiva. Esta ola de repatriación ya es evidente en el mercado de divisas: el yen se ha fortalecido un 2,8% hasta los 138,2 por dólar, su nivel más alto desde enero de 2025. El Nikkei 225 ha caído un 4,2% hasta los 34.500 puntos, lastrado por el impacto de la apreciación del yen y el aumento de los costes de financiación interna en los exportadores.
Shock global de duración: el bono del Tesoro a 10 años se acerca al 4,85%
El contagio a los mercados globales de bonos fue inmediato. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años se disparó 25 puntos básicos hasta el 4,85%, su nivel más alto desde 2007, a medida que se evaporaba la demanda japonesa de bonos del Tesoro. El rendimiento a 2 años subió 15 puntos básicos hasta el 4,20%. El rendimiento del Bund alemán a 10 años subió 18 puntos básicos hasta el 2,85%, mientras que el del gilt británico a 10 años aumentó 20 puntos básicos hasta el 4,60%. Los bonos de mercados emergentes sufrieron un duro golpe, con el diferencial del JPMorgan EMBI Global ampliándose 40 puntos básicos. Los mercados de renta variable también se resintieron: el S&P 500 cayó un 1,8% hasta los 4.350 puntos, mientras que el Nasdaq, de fuerte componente tecnológico, cedió un 2,5% por las ventas en acciones de crecimiento sensibles a los tipos.
Prueba de credibilidad para el BoJ: acecha el riesgo de intervención
El BoJ se enfrenta a un delicado equilibrio. Si bien el cambio de política es necesario para combatir la inflación y la debilidad del yen, un rápido aumento de los rendimientos de los JGB podría amenazar la sostenibilidad fiscal de Japón, cuya deuda pública supera el 260% del PIB. El banco central ya ha señalado que realizará compras de emergencia de bonos si los rendimientos suben demasiado rápido, pero dicha intervención entraría en conflicto con su objetivo de normalización. Los participantes del mercado observan de cerca la aproximación del rendimiento a 10 años al 2,5%, un nivel que podría desencadenar una respuesta del BoJ. Mientras tanto, la postura de tipos altos de la Reserva Federal (4,25%) y la subida del BoJ han estrechado el diferencial de tipos entre EE.UU. y Japón, lo que respalda al yen pero añade presiones de endurecimiento de la liquidez global.